EQUINOS Dieta y rendimiento deportivo

EQUINOS

Dieta y rendimiento deportivo

 

La alimentación del caballo deportivo es uno de los pilares fundamentales en la preparación para una competencia. Prestando atención al tipo de nutrientes que se ofrecen en la ración, se puede mejorar significativamente la performance del equino.

Debemos  tener en cuenta diferentes aspectos.

 Es importante considerar el balance catiónico-anióco de la misma, la composición y porcentaje de los componentes, el momento del suministro en relación a la competencia, el agua y los electrolitos. Al mismo tiempo, debemos analizar la posibilidad de incluir suplementos nutricionales.

El tipo de ejercicio que realice el caballo tiene directa relación con la composición y porcentaje de los componentes de la ración, ya que los metabolismos energéticos que éstos procesan, son distintos.

Existen fundamentalmente dos tipos de ejercicios: los de alta intensidad y corta duración, llamados ejercicios máximos, como el turf; y los ejercicios submaximos que se desarrollan a menor intensidad pero durante más tiempo, como son las carreras de endurance.

En los primeros, la energía proviene fundamentalmente del metabolismo anaeróbico, cuyo sustrato son los hidratos de carbono. Mientras que los ejercicios submaximos, descansan más sobre el metabolismo aeróbico, por lo tanto utilizan como fuente de energía los ácidos grasos volátiles (AGV) provenientes del forraje.

Ejercicio de máxima intensidad

En general las dietas están compuestas por forrajes, como la alfalfa, la  pastura, el heno; y por concentrados, como granos de avena y maíz. Como dijimos anteriormente, la elección de la dieta está directamente relacionada con el tipo de deporte que practica el equino.

En deportes de máxima intensidad, es común elegir una dieta cuya proporción sea 35% de forrajes y 65% de concentrados. Esta dieta ofrece un alto aporte energético, a partir de hidratos de carbono solubles de alta digestibilidad. Al mismo tiempo, resulta ventajosa porque aporta un mínimo porcentaje de fibra bruta que evita peso muerto en el intestino grueso del animal durante la competencia.

Sin embargo, este tipo de dietas al tener un alto contenido de granos tiene el inconveniente de ser considerablemente acidótica, lo que predispone a cólicos, laminitis y rabdomiolisis.

Para deportes de larga duración, que impliquen resistencia, es recomendable elegir una dieta compuesta en un 65% por forrajes y un 35% por concentrados. Esta relación, permite al animal almacenar agua y electrolitos en intestino grueso, disminuyendo el riesgo de las enfermedades mencionadas anteriormente. Esta dieta aporta gran cantidad de AGV. Como desventajas, se puede mencionar la generación de una alta tasa de calor, por la digestión de la fibra.

En ambos tipos de ejercicio, pueden compensarse algunos de los problemas que se presentan, cambiando la composición de la dieta, sin necesidad de modificar las proporciones de forraje y concentrados.

Habitualmente, los forrajes suministrados son alfalfa y/o pastura. La alfalfa tiene alta digestibilidad, por lo que la tasa de fibra que llega al intestino grueso es menor, dando menor generación de calor y siendo beneficiosa para ejercicios máximos.

Si suministramos heno de pasturas, se logra aumentar la retención de agua y electrolitos del caballo, que permitiría manejar mejor los movimientos cálcicos y la deshidratación. El exceso de fibra dietética genera más calor, pero aporta más ácidos grasos libres (AGL), ideal para ejercicios de larga duración.

En el caso de elegir concentrados, la principal opción es suplantarlos por grasa, en forma de aceites vegetales ya que la alta densidad energética del aceite permite suministrar la misma cantidad de energía en un volumen mucho menor.  Es importante considerar que cada kg de grano debe ser suplantando por la cantidad equivalente de aceite. Se debe comenzar lentamente con 250 c/c de aceite por día hasta llegar a 1 lt. El efecto por entrenamiento enzimático se logra en aproximadamente un mes.

No obstante, el cambio a otros granos diferentes de la avena que tengan mayor densidad energética, como el maíz, también es una herramienta útil.

En estos ejemplos de raciones, consideramos dos deportes completamente opuestos de alta exigencia física. Para otro tipo de deportes de exigencia intermedia (como polo, pato, adiestramiento), los porcentajes de concentrados y forraje también pueden modificarse de acuerdo a los requerimientos, manteniendo los mismos principios.

Otro punto importante en torno a la alimentación de un equino deportivo, es el momento de suministro con respecto al momento de la competencia. Este tema genera amplia controversia.

En el caso de deportes de máxima intensidad, si se suministran alimentos concentrados pre-ejercicio, se produce un aumento de la glucosa y de insulina. Ejercitarse con insulina elevada produce una hipoglucemia marcada, con efecto anabolizante de la insulina, lo que produce fatiga a nivel del sistema nervioso central.

En estos casos, alimentar con heno antes de la carrera tampoco es beneficioso por el hecho de que se aumenta el ingreso de fluidos desde la sangre al intestino grueso. Esto incrementa la sed del animal y por tanto el volumen de líquido ingerido, dando como resultado final un aumento de peso del caballo y una leve deshidratación inútil.

Al hablar de ejercicios sub máximos, donde el tiempo en el que se desarrolla la prueba es ampliamente superior, las prioridades cambian por completo. Es de suma importancia que el caballo consuma forraje4 a6 hs antes de la prueba, con ello se busca que exista retención de agua y electrolitos, para postergar la aparición de fatiga durante el ejercicio.

Endurance, ejercicio sub máximo

Post ejercicio, existe una depleción de glucógeno, así como deshidratación y pérdida de electrolitos. Es necesario suministrar pequeñas cantidades de grano y forraje, incorporando hidratos de carbono para reponer rápidamente el glucógeno en las primeras 2 hs posteriores a la prueba. Debemos tener en cuenta el grado de deshidratación del caballo antes de suministrar forraje, ya que puede aumentar la deshidratación por pasaje de agua al intestino grueso.

Estos conceptos permiten mejorar el rendimiento deportivo del caballo y evitar serios problemas metabólicos. 

Veterinaria María Victoria Luzuriaga.

División equinos.

Veterinaria Sancti Spíritu S. A. & Bedatou y Asociados S. H.

Resumen de "Principios en la alimentación de un equino de enduro", monografía presentada en la Cátedra de Nutrición Animal, Facultad de Cs. Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires.