Nuestra prioridad es brindar servicios

 Escribe Patricio Jiménez

Carlos Bedatou inició su camino laboral en Bolívar, provincia de Buenos Aires, allá por 1955. Lejos de la ruidosa Buenos Aires, el por entonces flamante médico veterinario empezó a plasmar su sueño profesional en la que hoy es la reconocida Veterinaria Sancti Spiritu.
Desde aquel año la empresa creció.
Allí funcionó hasta hace no mucho tiempo un centro de inseminación artificial, pionero en la Argentina.
Además, contaba con un centro de transferencia embrionaria. "Desde ese entonces se trabajó en base a la innovación, siempre con la idea de brindar servicios", nos cuenta Joaquín Bedatou, hijo de Carlos, quien tomó la posta que su padre le dejó.

Él fue el encargado de darle un nuevo envión al emprendimiento.
"Esta es una veterinaria que tuvo y tiene muchos clientes. Cuando empezamos a trabajar vimos la necesidad de incorporar profesionales, siempre intentando prestar servicios para solucionar los problemas de los productores ganaderos y también con el objetivo de detectar aquellos inconvenientes a solucionar", explica, entre mate y mate, Joaquín.

¿Cuánto y qué cambió en la profesión veterinaria en estos últimos tiempos?
Joaquín Bedatou: Mucho. Hoy existe una concentración en parte de la ganadería que lleva a que los productores que están en la industria, intenten llevar adelante la actividad de forma muy eficiente, exigen mucho más. Deben ser eficientes para seguir en el negocio.
Trabajar con clientes de este estilo, que en general son grandes productores o directamente
administraciones, nos lleva a prestar un servicio de alta calidad en lo profesional. Es un desafío interesante.
Las exigencias son mayores, lo cual genera que nuestro equipo de trabajo se esfuerce por implementar todas las acciones que estén a su alcance para dar una respuesta acorde.
No es como antes. La profesión ha ido cambiando: ya no podemos seguir con el mismo cuentito, con la misma solución para las todas las cosas. Cada problema tiene su respuesta muy específica; para
poder estar a la altura de las circunstancias se necesitan conocimientos y diversas herramientas.

¿Cómo fueron sus inicios en la profesión? ¿Y los de la veterinaria?
Me recibí hace unos 10 años. Esta es una veterinaria con muchos clientes. Cuando empecé a trabajar, vi la necesidad de incorporar mayor cantidad de personal. Nuestra prioridad es prestar el mejor servicio posible.
Primero sumamos a Mateo Pascuet, quien ingresó como socio hace cuatro o cinco años. A Mateo lo conocí en Balcarce, estudiando en el posgrado de Producción Animal. Después de estar unos años trabajando acá lo convoqué y así fue como empezamos.
En realidad, es una extensión de la época de estudiante, profundizada en la etapa laboral.
Comenzados a hacer muchos trabajos de reproducción, en IATF, servicios, tactos (hacemos prácticamente entre 40 y 50 mil por año) y revisamos una interesante cantidad de toros. Todo eso demandaba mucho trabajo.
Por eso necesitábamos seguir sumando esfuerzos. Por otro lado, siempre cuidamos que la gente que incorporamos tuviera un plus.
Convocamos profesionales que se iniciaron con el Dr. Ernesto Odriozola, en el equipo del INTA Balcarce.
Eso nos garantizaba una formación más sólida. Y siempre apuntando a trabajar en equipo, a discutir todo.

¿Cómo se llevan adelante esas reuniones entre colegas?
Nos reunimos generalmente los lunes. Se hace una presentación de trabajo, donde alguno de los integrantes del equipo brinda una exposición que habitualmente tiene que ver con la previa de los trabajos que se van a desarrollar.
Luego se discute y se fija un criterio, en base al cual todos tenemos alguna idea formada.
Actuamos coordinadamente.
La idea de trabajar en grupo es bastante fuerte. Intentamos que todos puedan tener autoridad para decir las cosas. Y llegar a un mensaje unificado.

¿Asisten a capacitaciones?
Si, vamos a todos los cursos que surgen, o a charlas a las que nos invitan y podemos asistir; tratamos de hacerlo.
Tenemos buena relación con el INTA Balcarce, con la Facultad de Tandil, con Laboratorio Azul; sobre todo como referentes sanitarios o de reproducción.
En realidad, lo que nosotros intentamos hacer es aplicar todos los conocimientos que estén a nuestro alcance para resolver los problemas de los productores.
Pero no nos quedamos solamente con eso, sino que luego informamos a nuestros clientes respecto de lo que hicimos y por qué lo hicimos, para que vayan incorporando las herramientas que realmente necesitan para desarrollar una actividad tan demandante como la ganadera.

Planes sanitarios
Joaquín Bedatou
destaca la importancia de los planes sanitarios, sobre todo en estos tiempos en que la producción ganadera ha vivido una transformación que apunta a la concentración de una cada vez mayor cantidad de animales, en una menor superficie.”La agricultura va cambiando todo y la ganadería sobrevive en menos espacio”, agrega.
“Hay algunos productores que entienden que el plan sanitario se tiene que aplicar, porque es parte de la producción. Pero hay otros que no. Con esos, que están mirando el precio solamente, se hace más difícil. Hay que tratar de demostrarles la importancia de la sanidad con datos.
Por ejemplo, estamos ensayando algo con minerales y hemos visto mejoras en las ganancias por usar determinados antiparasitarios que combinan vitaminas y minerales. Este tipo de acciones sirven para
avanzar con los productores. Siempre intentamos hablar en base a resultados”, explica el médico veterinario.

¿Cuál es el esquema de trabajo que manejan habitualmente?
Vamos al campo, realizamos el trabajo, el diagnóstico o lo que fuera. Volvemos a la veterinaria, donde contamos
con un encargado de tomar la información que traemos y cargarla en planillas que posteriormente se vuelcan a
un software.
Luego, esos datos se suben a la página (www.bedatouyasociados.com.ar) y, por supuesto, se almacenan en nuestros archivos. Con todo esto, el productor ganadero puede consultar sus informes o los resultados de los trabajos realizados, vía Internet. Es una herramienta más.
Esa es básicamente la mecánica.
Al principio, teníamos dudas de que este sistema funcionara. Pensábamos que quizás la gente no iba a estar dispuesta a usar el mail o la Web, pero es impresionante la repercusión que tuvimos: hoy entre el 80 y el 90% de los
clientes se informa de esta manera.

¿Cuándo comenzaron a utilizar la página de Internet y qué beneficios puntuales tuvieron?
Hace un año que la tenemos; fue todo un desafío. Intentamos buscar que además de ser una simple página de Internet en la cual se pudieran publicar algunos avisos publicitarios de la empresa, prestara servicios al productor.
Por ejemplo, a través de este sitio proponemos planes sanitarios -que el ganadero puede descargar e imprimir- de acuerdo a las categorías de animales que le interesen en ese momento.
Tiene información en general de diferentes temas, publicaciones y hasta tesis (tenemos un convenio con la Facultad de Ciencias Veterinarias de Tandil).
Asimismo, usamos esta herramienta para que los clientes, desde donde quieran, puedan levantar información relevante para su actividad.
La idea es brindar un servicio a esas personas para que se mantengan informadas, con lo cual es clave mantenerla
actualizada y con contenidos atractivos.
Tenemos una persona que se dedica específicamente a eso.

¿Qué es la intranet a la que hacen referencia?
Le damos una clave al cliente para que acceda a un sitio privado donde están todos los informes de su establecimiento.
Es una cuestión de seguridad para que sus archivos no los vea cualquiera.

Equipo de trabajo
Dentro de la empresa existen dos sub empresas: por un lado está la veterinaria Sancti Spiritu, que se encarga de comercializar productos veterinarios; y por el otro funciona Bedatou y Asociados, de estricto perfil profesional.
Los "profesionales al servicio del campo", como ellos lo llaman, son Carlos y Joaquín Bedatou; los especialistas
en sanidad animal, Mateo Pascuet, María Pía Montone y Emilio Navarro, sumados a Fermín Raineri (Ecografía). Además, tienen el soporte de un staff de contadores y empleados administrativos.

¿Por qué hace hincapié en la ventaja de tener clientes informados?
Hoy las personas viven rodeadas de información. Uno va al médico y más o menos sabe lo que le va a decir; ya sea porque lo buscó en Internet, lo leyó en el diario o se lo anticipó algún familiar.
Y con nuestra profesión ocurre lo mismo. Tenemos que estar preparados para enfrentarnos al desafío de que la otra persona sepa de lo que le estamos hablando, y que nos pueda cuestionar algunas cosas.
En realidad, es un ida y vuelta, que está bueno que suceda y que saca un poco del medio el tema de la "guitarra".

De todas formas, no todos los productores tienen ese perfil, pero ojalá lo tuvieran: la exigencia sería mayor y eso haría que la profesión, en cierta medida, se fuera jerarquizando.

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